• Jorge Ovidio Arboleda

Un deporte con familia propia -Semillero La Esmeralda-


Fotografía semillero La Esmeralda

La familia Montoya ha demostrado que, con constancia, disciplina, entrega y mucho amor se pueden llevar a cabo muchos proyectos y acciones que benefician los habitantes de un sector. Este caso en particular se enfoca en la práctica deportiva para público infantil de la Comuna 9 – Buenos Aires.


El semillero La Esmeralda, pertenece al sector del barrio Loreto, son más de 120 niños que disfrutan de un deporte poco explorado en la ciudad, el voleibol y que con pocos recursos ha traído mucha alegría y unión tanto entre los niños participes como a los padres y adultos responsables que los acompañan.


Categorías y un intenso entrenamiento


Infantil, sub 13, sub 13 escuela y sub 14 son algunas de las categorías en las cuales los infantes demuestran todo su potencial en los entrenamientos y encuentros. Todos los días de la semana, de lunes a viernes, estos niños y niñas de entre siete y once años de edad se ejercitan desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la noche en la Cancha La Esmeralda.


“Como entrenadores y acompañantes del proceso estamos muy pendientes de cómo se desarrollan las actividades, siempre acompañándolos para que realicen su entrenamiento de una forma óptima y adecuada con los pocos recursos con que contamos”, expresa, Geraldine Montoya Díaz, coordinadora del semillero.


Han participado de diferentes torneos interbarriales en los barrios de Belén, Loreto, El Estadio, La Milagrosa, San Diego, así como en el municipio de Tarso, Antioquia. Todo logrado desde la autogestión, y con ayuda de la comunidad han realizado rifas. colectas, donatones, entre otras estrategias para que los niños y niñas puedan asistir a los eventos y tener su refrigerio e implementos de deportivos.


“Nosotros recogemos un aporte voluntario de 2.000 pesos entre los padres de los niños para suplir esta actividad; es muy complejo porque muy pocos aportan y con eso tenemos que cubrir lo del docente encargado, los refrigerios, los implementos, entre otras necesidades que lleva este proceso”, comenta Giovanni Montoya, gestor del semillero.


Desde el comienzo con todo el ánimo y el amor


Dahiana Montoya es la fundadora del semillero y la encargada de mantenerlo a flote, ella ha sido el motor que ha impulsado esta iniciativa en la familia durante dos años y medio que llevan en esta hermosa labor.


“Para mí ha sido una bendición contar con la participación de los niños, porque es muy gratificante ver el modo en que progresan en la práctica del voleibol y sus vidas evolucionan conociendo hábitos saludables, tanto en el deporte como en la forma en que se relacionan y conocen otras personas de su edad”, expresa Dahiana Montoya, líder y creadora del semillero.


En la actualidad Camilo Usma y Yulisa Montoya, son los encargados de impartir las clases diarias y de incentivar en los chicos el amor por el voleibol y Lina Marcela Díaz, por sus conocimientos en enfermería, siempre está al tanto de una posible lesión de los pequeños y lleva a cabo este rol desde la parte del cuidado y buenas prácticas; al sol de hoy ya cuentan con 15 balones, una malla, los uniformes, el espacio y toda la actitud que un buen deportista debe tener para disfrutar de ello.


“A mí me gusta mucho venir al semillero porque conozco a otros niños y ya tengo muchos amigos con lo que juego con los balones y aprendo voleibol”, manifiesta Antonella Herrera de 5 años de edad y participe del semillero.

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