• Héctor Javier Barrera

Este 29 de octubre será beatificada la hermana María Berenice Duque Hencker


A las 10 de la mañana de este sábado, 29 de octubre, en la Catedral Metropolitana de Medellín, el cardenal Marcelo Semeraro, designado por el Papa Francisco, presidirá la ceremonía de beatificación de la Venerable Sierva de Dios, la hermana María Berenice Duque Hencker.


La beata fue la fundadora de la Congregación de las Hermanitas de la Anunciación en 1943, quienes coordinan el colegio que lleva el mismo nombre en el barrio Buenos Aires y tienen presencia en 15 países.


Además, también fundó dos comunidades religiosas más: las Hermanitas Franciscanas Misioneras de Jesús y de María y el Instituto Clerical Misionero de la Anunciación. Gran parte de las obras de esta hermanita tuvieron su origen en la Comuna 9 de la capital antioqueña.


Poner a caminar a Sebastián Vásquez Sierra, un joven habitante del barrio Castilla en Medellín, que hoy tiene 30 años de edad, y que padecía de una enfermedad degenerativa que lo tuvo al borde de la muerte en dos ocasiones, fue el milagro que llevó al papa Francisco a ordenar la beatificación de la hermana María Berenice Duque Hencker.


La hermana Luz Ofelia Herrón Fernández, encargada del proceso de canonización y quien coordina un museo en la institución que rememora la vida de la futura beata, reveló que Vásquez Sierra sufría tanto dolor por su condición de parepléjico que, incluso, pensó en quitarse la vida.


“Su familia tenía que hacerle todo, pero él deseaba estudiar y lo llevaban en una silla de ruedas a la escuela y una profesora que conoció a la madre María Berenice le dijo que podía caminar si le rezaba con devoción”, reveló la hermana Luz Ofelia.


El joven hizo caso y días después Vásquez Sierra volvió a vivir, pudo volver a andar porque su fe en la madre María Berenice, terminó haciendo ese milagro del que 26 personas fueron testigas. Incluso, los médicos no le encontraban una explicación convincente desde la ciencia a semejante suceso.


El joven que se benefició del milagro visita con frecuencia el museo de la madre María Berenice Duque Hencker, en el Colegio La Anunciación, para honrarla y agradecerle. Allí mismo está la capilla donde reposan sus restos mortales.


Luego de la beatificación de la hermana María Berenice algunos predicen que el museo de la religiosa en el Colegio La Anunciación se convertirá en un sitio de peregrinación turística que, sin duda, podrá dinamizar la economía de grandes y pequeños negocios aledaños, como ocurre en Jericó con la santa madre Laura Montoya Upegui.


Vida y obras


Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, contó que la madre María Berenice nació en Salamina, Caldas, el 14 de agosto de 1898, es hija de Antonio José Duque Botero y Ana Berenice Hencker Risther. Fue bautizada con el nombre de María Ana Julia y desde su infancia mostró su pasión por Dios y su deseo de servir y ayudar al prójimo.


El 20 de diciembre de 1917 ingresó a la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Presentación; en 1957 fundó las Misioneras de Jesús y María y en 1965 emprendió el proyecto de los Misioneros de la Anunciación.


La hermana Luz Ofelia Herrón Fernández recuerda que la madre María Berenice lo dejó todo para luchar por los más excluidos de la sociedad. “Por las obreras, por las mujeres que están en la calle y sin estudio, les brindaba oportunidades para que fueran mejores seres humanos. Su obra se caracterizó por el servicio a los pobres y la promoción social de los niños, jóvenes y mujeres, sin distinción de raza ni condición social”. Llevó el evangelio a obreros de las textileras, a trabajadoras sexuales y a comunidades vulnerables de Medellín.


El proceso de beatificación comenzó el 14 de agosto de 1998 en la Curia Arquidiocesana de Medellín. “Para la iglesia en Colombia y para los institutos fundados por la madre María Berenice, es un momento de agradecimiento a Dios por el don de esta mujer, que se santificó en una vida profundamente espiritual y en el servicio a los más necesitados”, concluyó el arzobispo de Medellín.


El 25 de julio de 1993, cuando tenía 95 años, la madre María Berenice murió en Medellín dejando un gran legado de obras de bondad para la humanidad que por estos días retoman vigencia y que se gestaron cuando ella estaba en el barrio Buenos Aires de la capital paisa.


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