• Héctor Javier Barrera

El complejo combate a los imaginarios que crean exclusión con la diversidad sexual


Entrevista Hector Barrera (periodista) y Olga Patricia Llano Obando

En esta segunda parte de la entrevista con Olga Patricia Llano Obando, gerente de las diversidades sexuales e identidades de género en Medellín, ella ‘desnuda’ a fondo las grandes problemáticas que padece la población LGTBI en la ciudad, habla de la dificultad que tienen para visibilizarse, no por orgullos ni por egos, sino porque aún persiste mucha exclusión en la sociedad, además explica las acciones pedagógicas que desde su dependencia se han tomado para combatir esa discriminación, pero aclara que la tarea de sensibilizar es muy dura, pues los imaginarios llenos de estigmas están demasiado arraigados en la mayoría de las personas.


También da su percepción sobre la pregunta histórica de si los seres humanos nacen o se hacen homosexuales o lesbianas. A leguas, denota su conocimiento profundo en los temas que tiene que gestionar para su población, porque aclara que a ellos no se les debe mencionar como comunidad LGTBI, sino como población LGTBI, y explica los motivos.


¿Cuáles han sido los mayores retos para usted en el año que lleva como gerente de esta dependencia de la Alcaldía de Medellín?


Sin lugar a dudas, son dos, la eliminación de las barreras en salud y la empleabilidad, cómo facilitar que la oferta laboral para las chicas trans no sea solamente la de ser peluqueras o prostitutas, no hay nada más, ese es uno de los retos más complejo que he tenido porque es muy difícil cambiar los imaginarios de los empresarios y de los comerciantes, meternos en ese actuar de ellos y decirles que ahí están ejerciendo un acto de discriminación profundo y que no pueden seguir en esa perspectiva de que la mujer trans es una persona disfrazada, acá estamos hablando de seres humanos que no están conformes con su género y decidieron hacer el tránsito. En esta sociedad nos cuesta mucho aceptar las diferencias, pero sobre todo, movernos de lugar, porque el común de mucha gente es decir que no tienen ningún problema contra nosotros, pero demuestran lo contrario con sus actos.


¿Han promovido estrategias para qué la población LGTBI no dependa económicamente de un empleo únicamente, sino que también puedan generar sus fuentes de ingresos por medio de emprendimientos?


Nosotros tenemos una estrategia que se llama Estímulos Arcoiris de emprendimiento, que se apoyan después de que presentan unas propuestas para que los colectivos o personas LGTBI puedan beneficiarse de esos recursos si quieren montar, por ejemplo, un negocio de comidas rápidas, una marca de ropa, si es un diseñador o un chef y tienen proyectos empresariales, esa es una estrategia que tiene la Secretaría de Desarrollo Económico y nosotros de forma autónoma decidimos sacar diez estímulos de emprendimientos, que es la primera vez que se van a hacer. Tenemos dos caminos trazados: la empleabilidad y el emprendimiento, porque creemos que estos son fundamentales para producir buenas condiciones de vida; pero son elementos en los que hay que seguir trabajando para que logren impactar a un mayor número de personas.


¿Cuáles considera que han sido sus mayores logros como gerente de las diversidades sexuales e identidades de género durante el año que lleva?


Un logro fundamental es que se ha ampliado el presupuesto para la población, otro es que han aumentado el personal nuestro en todas las dependencias de la Alcaldía de Medellín, un triunfo más es que la policía y otras entidades públicas y privadas ya tienen la pregunta instalada frente a la inclusión de la diversidad en todas sus esferas; una muestra de ello es que se están haciendo protocolos para la protección de la vida de la población LGTBI en el Metro de Medellín y en la Alcaldía, eso nos visibiliza más.


Hemos ido posicionando más todo lo que tiene que ver con las diversidades sexuales en la ciudad y la evidencia es que nos están teniendo más presentes en las decisiones locales y eso empieza desde las acciones políticas de las comunas. Las señoras del cabildo mayor al comienzo se mostraron reticentes de incluirlas, pero después accedieron, vamos lentamente cambiando los imaginarios. Otro gran logro es que ya tenemos la red de maestros que apoyan a la diversidad sexual y eso para nosotros es fundamental, está constituida por 35 educadores de instituciones públicas, con ellos tenemos alianzas estratégicas frente a la diversidad, ellos comparten lo que saben del tema con sus estudiantes y con la comunidad, si por ejemplo tienen un grupo o una persona LGTBI convienen con ellos cómo tratarlos de manera adecuada.


¿Qué tanto liderazgo de la población LGTBI hay en la ciudad?


Uno ve chicas lesbianas y jóvenes gay que en sus barrios coordinan grupos juveniles, mujeres que tienen procesos organizativos, acá estamos jugados para tener espacios donde se puedan visibilizar las problemáticas y buscar las soluciones. El liderazgo de las lesbianas no es tan fuerte como el de los gays, pero eso obedece a que a las mujeres nos enseñaron que tenemos que ser más sumisas, aún así lo que han hecho la mayoría de ellas ha sido incidir en esos espacios para transformar la realidad, pero falta muchísimo; el Consejo Consultivo es el escenario de la política pública LGTBI, donde las personas de la población pueden participar e incidir en las grandes decisiones de la ciudad para la garantía de sus derechos, pero ¿cuántas mujeres hacen parte de ese equipo coordinador que realmente toman decisiones? Son cinco integrantes y hay cuatro hombres. Poco a poco se va activando el liderazgo de las chicas y de las personas trans. Ahí que seguir apostándole a eso, necesitamos que las lesbianas y las trans hagan parte de esos escenarios de discusión, estando en cargos de decisión porque no se trata sólo de debatir, y que sean liderazgos fuertes en las comunas.


Buenos Aires tiene dos grupos LGTBI identificados, pero ¿cuántas mujeres conforman esos grupos y cuántas son sus coordinadoras? Son dos hombres gays los que los lideran. Se trata de buscar un equilibrio para que sea la población entera en todas sus manifestaciones y gustos sexuales la que esté en esos escenarios. Ahí hay que hacer mucho trabajo de liderazgo y nosotros vamos en ese camino, pero es muy largo. Porque hay muy buenas lideresas, la comuna 9, por ejemplo, tiene una edil que es lesbiana y es la más joven en Medellín que asume ese rol, ella es un ejemplo para mostrarle a las demás personas de su misma condición, que es posible estar en esos espacios tan importantes, pero que sean escenarios seguros, porque a mí no me da miedo hablar, pero si voy a estar en un lugar en el que me voy a sentir maltratada, pues mejor no lo hago.

¿Por qué se les debe llamar población y no comunidad LGTBI?


Porque lo comunitario es muy fraternal, está muy anclado a la religiosidad, a lo común y acá llamarla población es ubicarla en una población vulnerable, como lo manifiesta la Corte Constitucional, y como tal, el espectro es más amplio. Es importante resaltar que no somos minoría.


En algún momento se habló de censar a la población LGTBI en Medellín. ¿Definitivamente es una tarea casi que imposible por los temores y los prejuicios sociales?


Hay gente que prefiere mantener en secreto su orientación sexual o que simplemente no les interesa que los demás conozcan que son homosexuales o lesbianas, hay mucha resistencia de ellos a visibilizarse, pero creo que también es por miedo porque ser visibles siempre les va a generar un nivel de riesgo y no necesariamente de que los maten, sino porque los aíslan cuando se enteran de eso; por eso estamos trabajando para que la ciudadanía sea más amable y respetuosa de la población LGTBI, sabemos que hay gente supremamente conservadora y otros de mucha apertura, hay otros que nos dicen que somos un montón de enfermos, uno acá encuentra de todo.


¿Una persona nace homosexual o lesbiana o se hace con el paso de los años?


Yo creo que los seres humanos nacemos sin ninguna acción que nos determine y vamos construyendo esos procesos, hay una frase que a mí me parece muy bonita: “una mujer no nace, se hace”, es el mismo diálogo y comprensión que yo propondría, a usted le dijeron que era un hombre porque tiene pene y porque el médico determinó que anatómicamente es un varón, pero nunca le preguntaron si quería serlo, ni le explicaron lo que significa ser hombre o le dijeron que como tal tenía la obligación de amar a una mujer, porque esa es la norma, eso es lo obligado, porque lo que no es consultado es una imposición. Ahí es donde nace un concepto muy interesante, que es la heteronormatividad, que es la heterosexualidad como norma, y eso no solo es este asunto de la asignación del género, sino también las formas como nos relacionamos con la humanidad, si usted es macho no puede llorar, tiene que vestir de ciertos colores, es el que manda en la casa y tiene un privilegio sobre los demás, si es mujer siempre debe ser obediente, sumisa y no puede levantarle la voz a un hombre, ambas son construcciones sociales. Lo que planteamos con las identidades sexuales es que la gente se reconozca como crea que es lo adecuado. Hay personas que salen del clóset a los 60 años porque se dieron cuenta que le gustan los hombres y antes no lo pudieron expresar por los prejuicios, por los temores, pero necesitamos que ese ser humano viva su vida de manera plena a la edad que sea, sin rechazos, sin vulneraciones, con acceso a sus derechos.


¿Desde la Gerencia de Diversidades como se está combatiendo la discriminación hacia la comunidad LGTBI?


Una estrategia concreta que hemos aplicado es la de territorialización, llevar las ofertas institucionales a los distintos sectores de Medellín; por ejemplo, en la comuna cuatro, Aranjuez, donde incluso se reconocen porque toda una cuadra es de mujeres trans que son peluqueras, tienen spas, entre otras, entonces desde la gerencia les contamos qué hacemos y de manera particular ellas nos cuentan las necesidades que tienen, para nosotros es muy importante que asuman todo el poder que tienen de incidir en su territorio; allí hacemos encuentros barriales, ferias de servicios y llevamos distintas acciones que impliquen la concientización de personas que no son de la población LGTBI. Llegamos también a los colegios con acciones de pedagogía, conversamos con los maestros y con los alumnos, independiente de si son o no parte de la población LGTBI, nuestro reto es que en las instituciones educativas disminuyan las prácticas de bullying, allí nos articulamos con la Secretaría de Educación y generamos un diálogo que sea alrededor de la diversidad y de la inclusión para cambiar esos imaginarios que tienen que ver con la discriminación.


También vamos a las empresas y le decimos a un equipo de trabajo que existimos, que no somos diferentes a ellos, no tenemos pulgas ni cosas raras, yo soy lesbiana y profesional, pero hay otros con la misma orientación sexual mía que no recibieron educación por problemas históricos de exclusión, entonces poner eso en la conversación con esos seres que nunca han escuchado un diálogo ganador con la población LGTBI, es hacer click en ese imaginario y además que entiendan que las diversidades son múltiples y existe una responsabilidad histórica como sociedad con la población LGTBI, porque han sido las prácticas sociales las que les han marginalizado el acceso a sus derechos y a sus vidas. Con la policía, que en distintos escenarios puede ser un agente agresor, la sensibilizamos sobre los derechos que tiene nuestra población y los límites que ellos deben tener como autoridad, por ejemplo, una mujer trans es una mujer y por lo tanto la debe requisar otra mujer policía, si la requisa la ejecuta un hombre hay una vulneración y eso da una sanción disciplinaria, la idea es que tanto ellos como la población LGTBI lo sepan.

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