Buenos Aires y Santa Elena volvieron a poner a Medellín sobre ruedas
- Corporación Con La 9

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Más de 800 deportistas se tomaron un recorrido de siete kilómetros entre el Estadero El Pingüino y el Centro Comercial La Central, en una jornada que recuperó una de las tradiciones deportivas nacidas en los barrios y corregimientos de Medellín.
Después de seis años de ausencia, la velocidad, la creatividad y la adrenalina volvieron a las calles de Medellín. Este domingo 30 de agosto, la ciudad vivió una nueva edición del Festival de Descenso y Adrenalina, evolución del tradicional Festival de Carros de Rodillos, una competencia que nació hace más de tres décadas en los territorios y que hoy vuelve a convertirse en protagonista de la agenda deportiva y recreativa de la ciudad.
Más de 800 deportistas participaron en las siete modalidades habilitadas para esta edición, recorriendo aproximadamente siete kilómetros desde el Estadero El Pingüino hasta el Centro Comercial La Central, donde culminó la jornada con actividades recreativas y culturales para participantes, familias y espectadores.
La competencia reunió a deportistas en las categorías de Carros Artesanales, Speed Down (Carrilanas), Longboard, Street Luge, Gravity Bike, Rollers Descenso y Drift Trikes. Además, cerca de 100 carros artesanales llegaron a la pista con diseños y decoraciones que hicieron parte del espectáculo.
Una tradición que nació en los territorios
El Festival de Descenso tiene una historia profundamente ligada a las comunidades de Medellín. Lo que comenzó hace más de 30 años como una iniciativa nacida en barrios y corregimientos terminó convirtiéndose en una tradición de ciudad e ingresó oficialmente a la programación de la Feria de las Flores mediante un acuerdo municipal.
Su regreso en 2026 tiene, además, un importante componente de participación ciudadana. La realización del evento fue posible gracias a una iniciativa de Planeación Local y Presupuesto Participativo, respaldada mediante votación por habitantes de la comuna 9-Buenos Aires y el corregimiento 90-Santa Elena.
Precisamente, fueron los habitantes de estos dos territorios quienes tuvieron inicialmente la posibilidad de participar en las inscripciones, antes de que la convocatoria se extendiera a las demás comunas y corregimientos de Medellín.
Más que velocidad: seguridad y creatividad
El regreso del festival también estuvo acompañado de nuevas medidas para fortalecer la seguridad de los deportistas y proteger las condiciones de la vía utilizada durante el descenso.
Entre las novedades se establecieron especificaciones técnicas para los vehículos artesanales. Uno de los requisitos fue el uso de ruedas de caucho o goma, buscando brindar mayores condiciones de seguridad durante el recorrido.
La premiación, además, no estuvo determinada únicamente por quién cruzara primero la meta. La organización tuvo en cuenta criterios relacionados con la seguridad y la creatividad, resaltando que el espíritu del festival va mucho más allá de la velocidad.
“Regresamos con los eventos de Ciudad. Tuvimos nuestro Festival de Descenso de Adrenalina, el que no se realizaba hace seis años. Fue un éxito porque la comunidad participó activamente. La premiación estuvo caracterizada no solo por el que llegara primero, sino porque cumplía con los criterios de seguridad y creatividad. Fue una experiencia inolvidable”, señaló Catalina Velásquez, subdirectora (e) de Fomento del Inder.
Buenos Aires y Santa Elena, protagonistas del regreso
Para la comunidad de la comuna 9-Buenos Aires y Santa Elena, el regreso del festival representa también la recuperación de un espacio construido desde los territorios.
La jornada permitió que deportistas y habitantes de diferentes sectores se encontraran alrededor de una actividad que combina deporte, recreación, cultura y participación ciudadana.
El punto de llegada, en el Centro Comercial La Central, se convirtió en un espacio para continuar la celebración con actividades recreativas y culturales, ampliando la experiencia más allá de la competencia.
Durante el evento también se habilitó un punto de donación para apoyar a las personas afectadas por el terremoto, sumando un componente solidario a esta jornada deportiva.
Una nueva etapa para una tradición de ciudad
Con esta edición número 31, Medellín retoma una tradición que durante décadas ha hecho parte de la memoria deportiva y comunitaria de sus barrios y corregimientos.
El desafío ahora será mantener vivo este espacio, fortalecer las condiciones de seguridad y ampliar las oportunidades para que nuevas generaciones conozcan y hagan parte de una competencia que nació en los territorios y que, después de seis años, volvió a rodar por las calles de Medellín.
El Festival de Descenso y Adrenalina regresó con velocidad, creatividad y participación comunitaria, demostrando que algunas de las grandes tradiciones de la ciudad también nacen desde sus barrios y corregimientos.




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