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En Quinta Linda las huertas comunitarias y el amor por la naturaleza son contagiosos


Entre las manzanas G y H de la urbanización Quinta Linda de la Comuna 9 de Medellín hay un proyecto ‘florecido’ de amor y cuidado por el medio ambiente que Alexis Escobar, Beatriz Carmona, Gabriel Zapata y Jaime Carmona abonan cada día y con el que han contagiado a sus vecinos con iniciativas como las huertas comunitarias y también con las composteras.

Ellos son apenas una pequeña parte de los miembros de Bioterritorial Quinta Linda, un colectivo que desde hace cuatro años funciona como mesa ambiental, pero también como organización social y comunitaria. “Hay unas 30 personas que van y vienen, pero permanentes somos 10. La intención de la mesa ambiental ha sido la de integrar a la comunidad mediante el trabajo con las huertas comunitarias y se ha logrado”, manifestó Escobar, quien es el más joven del grupo y, además, es un tecnólogo en gestión comunitaria que también le pedalea a la vida.


“Nos traen las cáscaras para las dos composteras, que nos sirven como material orgánico para abonar las plantas y tenemos proyectado hacer una capa digestora con todo lo que nos comparten”, detalló Escobar.


Las casas y apartamentos de esta zona de Buenos Aires están construidas sobre una empinada loma que parece subir a lo más alto del cielo, pero quienes viven allí son unos privilegiados porque gozan de espaciosas zonas verdes con jardines y árboles frondosos a su alrededor.


Cualquiera en una ciudad llena de pavimento, envidiaría residir allí, pues eso les permite a los vecinos respirar aire puro y disfrutar de la sombra que brindan los árboles en los días soleados, para las aves, que deleitan a los residentes con sus majestuosos cantos, y para la fauna que se asienta allí, estas especies arbóreas sirven de refugio y el paisaje en su conjunto nos hace sentir como si estuviéramos en una bella parcela en plena zona urbana.


Sembrando ‘semillas de amor’ por la naturaleza


Escobar reveló que hace unos 20 años, cuando recién llegaban a poblar el territorio y las casas estaban construidas, entre los mismos vecinos se organizaban y hacían convites de limpieza y de siembra de distintos frutos. Allí, durante 16 años, se ‘sembraron’ las primeras semillas de amor por la naturaleza en ese sector y de lo que hoy es Bioterritorial Quinta Linda, un conjunto de vecinos con sentido de pertenencia por el territorio, con amor por la naturaleza y por las causas sociales.


Ellos llegaron a aportar sus conocimientos empíricos y ancestrales de trabajo con la tierra y lo han hecho tan bien, que hasta han impartido capacitaciones sobre el manejo de huertas en el centro comercial La Central, donde le obsequiaron semillas a los asistentes y les enseñaron sobre la importancia de cultivar flores al lado de diversos tipos de siembras, así los motivaron a seguir sus verdes pasos.


En esa loable labor son fichas claves los dones, sí, don Gabriel Zapata y don Jaime Cardona, dos humildes campesinos curtidos en labrar la tierra y que, en distintos momentos llegaron a Quinta Linda provenientes de la zona rural de Barbosa y se pusieron manos a la obra para ayudar a forjar este pequeño oasis de la Comuna 9.


“La gente ha respondido favorablemente, acá ha llegado personal de la Secretaría de Medio Ambiente y de EPM y reunimos a la comunidad para que nos dieran charlas de compostaje y nos enseñaran cómo hacer una cama para las huertas”, recordó doña Beatriz Carmona, otra ficha clave en este proceso; ella se ha dedicado a sensibilizar sobre el cuidado del medio ambiente durante toda su vida.


En el jardín aledaño a las manzanas mencionadas tienen dos huertas comunitarias encerradas en anjeos y compuestas por sembrados de cooles, aguacates, lulos, hierbabuena, pronto alivio, rosa amarilla, cidras, moras, tomates, yuca, plátano, limón, naranja, papaya y mangos.


Muchos de estos cultivos serán trasplantados a medida que crezcan, pero lo más importante es que podrán garantizar la autosostenibilidad cuando produzcan frutos y si siguen en ese empeño, gozarán de lo que se conoce como la seguridad alimentaria, que es lo mismo que comida garantizada para mucho rato. “Si todos aprendemos a sembrar vamos a sufrir menos por nuestra alimentación”, advirtió Beatriz.


Alexis Escobar anhela y trabaja para que cada casa de Quinta Linda tenga un espacio para cultivar su propia huerta, en la que los vecinos produzcan sus alimentos y que los otros residentes con solo verlos, se animen a seguir el ejemplo para que las ecohuertas se vuelvan tan virales como la pandemia.


Lo programas de la infancia influenciaron su amor por la naturaleza


“Desde niño, yo era fanático del profesor Yarumo, del programa de televisión llamado Los animales, el caballo y el hombre, de Naturalia, también había un programa que se llamaba Planeta Verde, que lo presentaban los sábados y por ahí empezó mi gusto por lo ambiental y por eso también practico el ciclomontañismo”, rememoró Alexis Escobar, quien ahora planea que Quinta Linda tenga el primer Ecopunto de la Comuna 9.

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