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  • Valentina Giraldo López

El Desfile de los Silleteros: un patrimonio cultural antioqueño que conquista el mundo


Cuando pasa un silletero: ¡es Antioquia la que pasa! Esta simbólica frase resuena con fuerza mientras los silleteros recorren las calles, mostrando al mundo entero la riqueza cultural y artística de esta ancestral tradición antioqueña.


En agosto, durante la reconocida Feria de las Flores, las silletas se toman las calles y cautivan a quienes tienen el privilegio de observarlas. Desde elaboradas silletas artísticas, con sus impresionantes ilustraciones en 3D, hasta las tradicionales, con sus flores nativas, despiertan admiración y orgullo en los medellinenses y turistas de todo el mundo por igual.


Detrás de cada silleta hay una historia de esfuerzo, pasión y dedicación, transmitida de generación en generación, que ha convertido a los silleteros en verdaderos embajadores culturales de la región. Originariamente, la silleta surgió como un ingenioso invento en el corregimiento de Santa Elena, ubicado entre los valles de San Nicolás y Aburrá, donde se utilizaba como mecanismo para transportar sal, hortalizas, granos y, principalmente, flores.


Con el transcurso del tiempo, la actividad de transportar silletas dejó de ser una simple práctica cotidiana para dar paso a una gran tradición: el Desfile de los Silleteros. Esta evolución se debió a la ingeniosa idea del señor Efraín Botero, quien en su rol como administrador de la antigua Plaza de Cisneros, fue testigo de cómo los campesinos llegaban allí con sus silletas organizadas y llenas de colores vivos.


Al observar este recorrido floral, el señor Botero concibió la brillante idea de organizar un desfile en Medellín. Con determinación, les propuso a los campesinos adquirir todas sus flores para que desfilarán desde la Plaza de Cisneros hasta el Parque de Bolívar. Sin embargo, la visión de Efraín Botero no se detuvo ahí. Consciente del potencial de esta iniciativa, convocó a varios empresarios para presentarles la oportunidad de crear algo verdaderamente novedoso para la ciudad.


Así, el 28 de abril de 1957, se llevó a cabo el primer Desfile Oficial de Silleteros en Medellín, un evento que se ha mantenido sagradamente cada año desde entonces, trascendiendo a más de cinco generaciones. Asimismo, ha brindado a los silleteros la maravillosa oportunidad de exponer su legado en Estados Unidos, Corea del Sur, Dubái, entre otros países, llevando consigo la riqueza cultural y el encanto de esta tradición.


El legado Silletero de Felipe Londoño


Felipe Londoño, Gestor Cultural de la Casa de la Cultura Ávila y destacado silletero, es una figura emblemática en el mundo de los silleteros. La tradición silletera ha sido parte arraigada en su familia durante varias generaciones, desde sus abuelos hasta sus padres y sus siete hermanos, quienes han sido auténticos pioneros de esta cultura. De hecho, Felipe tuvo el honor de ser la imagen principal de la feria de las flores en la edición del 2022, compartiendo ese momento especial con su hija.


Blanca Ligia Londoño, madre de Felipe, ha tenido la suerte de vivir inolvidables momentos gracias al arte de la silletería. Entre sus experiencias más destacadas se encuentran su participación en el desfile en el coliseo romano en honor al artista Fernando Botero, así como su presencia en un desfile en Estados Unidos, donde rindió homenaje a las víctimas del atentado de las Torres Gemelas del 11 de septiembre. Estas vivencias ejemplifican la notable capacidad de esta práctica para trascender fronteras y emocionar a personas de diferentes culturas.


“Santa Elena es más que un corregimiento, es un territorio cultural” argumentó Felipe, resaltando que en las diferentes veredas de Santa Elena, como Piedra Gorda, Barro Blanco y Mazo, se encuentran más de la mitad de los silleteros de Antioquia.


Jhon Edwin Hincapié es embajador de la tradición silletera antioqueña


“Esta tradición es vital para los antioqueños, pues refleja nuestro espíritu emprendedor y nuestra alegría de vivir a través de sus coloridas flores”, aseguró Jhon Edwin Hincapié, un silletero de 41 años, quien, al igual que Felipe, es originario de Santa Elena. A sus 9 años, tuvo la oportunidad de concursar en su primer desfile en la categoría infantil, donde triunfó con una silleta monumental. Durante 15 años, Jhon Edwin ha desfilado en la categoría adulto, llevando con orgullo la representación de la cultura antioqueña a diversas ciudades, como Bogotá, Ibagué, Girardot, Cundinamarca y, en marzo del 2023, tuvo el privilegio de hacerlo en la ciudad de Cuernavaca, México.


“Desde niño, mi padre me enseñó sobre el cultivo de las flores, los ciclos lunares, los momentos para sembrar, cosechar, la germinación de las plantas y el arte de elaborar silletas”, afirmó Jhon Edwin, recordando cómo su padre le inculcó la esencia silletera que fluye en sus venas, una tradición arraigada en su familia.


El silletero también compartió con entusiasmo que esta rica herencia, que ya cuenta con 66 años de historia, fue declarada por el Ministerio de Cultura como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Y para enaltecer aún más su valor, actualmente se lleva a cabo el proceso con la UNESCO para obtener el reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.


“Para mí, la tradición silletera es más que un arte; es una pasión que implica dedicación y amor a lo largo de todo un año cultivando flores. Tener esa mentalidad de que pronto compartiré este encuentro con personas de diferentes partes del mundo es verdaderamente emocionante. Por eso, considero que esta tradición es sumamente significativa, y mi objetivo es transmitirla no solo a las siguientes generaciones, sino también a numerosos lugares del mundo”, concluyó Jhon Edwin, destacando la importancia vital de preservar aquellas prácticas que hacen de Medellín un territorio excepcionalmente rico en cultura, patrimonio y tradiciones. Para él, la identidad silletera desempeña un papel fundamental en esta conexión con el mundo.


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