• Héctor Javier Barrera

El colegio Alfred Binet inicio acciones judiciales contra Fraguar S.A.S. por afectaciones a su sede


Fotos cortesía colegio Alfred Binet


350 estudiantes, de prejardín a noveno, se vieron afectados y, por fortuna, ya cuentan con una nueva sede en la que continúan con sus clases


El tradicional colegio Alfred Binet, que durante 33 años estuvo frente a la iglesia de Miraflores de la comuna 9 de Medellín, debió trasladarse, con urgencia, de sede para atender aproximadamente a una población estudiantil de 350 alumnos, desde prejardín hasta noveno de bachillerato.


El motivo fue que entre el 15 y 16 de agosto la Constructora Fraguar S.A.S., hizo excavaciones profundas en un lote aledaño para empezar a construir las bases de un edificio de 5 pisos de apartamentos, pero estas afectaron estructuralmente la casona donde funcionó el mencionado centro de estudios, al punto que llevar a los estudiantes allí, a sus 25 docentes y a los miembros directivos, sería un riesgo inminente para sus vidas porque se corría el peligro de que la vieja edificación se les viniera encima.


“Los cimientos del colegio cedieron y el 17 de agosto el Departamento Administrativo Gestión de Riesgo y Desastres, DAGRD, dio la orden inmediata de evacuación. Esa misma semana los directivos buscaron una nueva sede para el colegio, veníamos en un mes de presencialidad en alternancia con la virtualidad”, manifestó León Jairo Giraldo Betancurt, director pedagógico del colegio.


“Cuando empezaron a gestionar para hacer la construcción yo le decía al ingeniero de la obra que tuviera cuidado porque la casona era muy endeble ya que está montada en piedras y por debajo pasan humedades. Los obreros empezaron a tumbar y no dejaron espacio suficiente a pesar de que se les dijo que detrás del colegio se habían caído unas 5 casas, pero no hicieron caso, su respuesta fue que él era muy buen ingeniero y siempre nos vio por encima e hizo lo que quiso”, declaró Gloria Elena Puerta, directora del colegio Alfred Binet.


Sin acuerdos entre directivos y la constructora


“Buscamos acuerdos con la constructora Fraguar, pero ellos nos hacen una propuesta donde nos reconocen la quinta parte de la afectación total. Hubo una conversación inicial donde ellos nos dijeron que reconocían el valor del arriendo de la nueva sede y que devolvían la infraestructura repotenciada a los 3 meses y nos ayudaban con los gastos del trasteo, en dinero eso se traduce a unos $13 millones, pero ya hemos gastado unos $50 millones”, detalló Giraldo Betancurt y aclaró que ellos no se sometieron a dicha propuesta.


El directivo añadió que, revisando con ingenieros civiles, consideraron que no era posible entregar el viejo colegio en ese tiempo, una vez que lo pongan a disposición hay que hacerle todas las revisiones pertinentes con los entes reguladores. “Como estamos en un periodo de matrículas, de planeación para el año entrante y como proyecto educativo no podemos esperar a que ellos nos devuelvan para continuar, que fue la propuesta que nos hizo la constructora Fraguar”, dijo el directivo docente.


Esperar esos 3 meses y dejar a los estudiantes en virtualidad implicaba para la institución un riesgo enorme de deserción escolar y de que los actos administrativos se acabaran porque las autoridades educativas podrían, incluso, ordenar el cierre del colegio.


“Esto le produce un daño a la imagen de la institución, los padres de familia pueden estar inquietos si nos quedamos acá o nos devolvemos y tener dudas a la hora de matricular sus hijos si nos vamos para una estructura repotenciada y remendada. Si nos devuelven el sitio ya no podría ser nuestra sede principal por todas las afectaciones que se presentaron”, aseguró Giraldo Betancurt.


Los directivos revelaron que ya tomaron acciones judiciales contra la constructora Fraguar por los daños y perjuicios ocasionados y que el proceso va en marcha y está en manos de un abogado.


“Para nosotros al comienzo fue alarmante y triste porque los niños tienen mucho sentido de pertenencia por el colegio al que llaman Mi casita encantada, que se ha enfocado en el amor y en el arte. En el colegio supieron manejar demasiado bien la situación y nuestros niños no se vieron afectados emocionalmente”, manifestó Daniela Restrepo Escobar, representante de la Asociación de padres de familia del colegio Alfred Binet.


Pero como dice un conocido refrán popular: “no hay mal que por bien no venga”. Lo que aparentemente era un problema terminó conduciendo a esta población a ocupar un bloque de 15 salones que les alquilaron en el colegio de la Madre Laura, aledaño a la primera etapa de la urbanización Cataluña y donde los estudiantes pudieron continuar con sus labores académicas con total normalidad; en un agradable y acogedor ambiente campestre que cualquier estudiante envidiaría. El alquiler del sitio les cuesta $13 millones mensuales.


Lo que dice el ingeniero de la obra


John Jaime Buriticá, ingeniero y director de la obra, explicó que con los directivos del colegio se concertó conseguir una nueva sede y que esos gastos los asumía la empresa Fraguar S.A.S., en un porcentaje que no reveló. “También nos comprometimos a ayudarlos con los gastos del acarreo de los elementos para la nueva sede. Se les prestó todo el apoyo necesario para desmontar los equipos que tenían en la casona. Tengo entendido que ellos tienen esto alquilado y con el dueño se pactó hacer la repotenciación de la casa con unas pilas de contención que tienen 14 metros de profundidad y se convertirán en una cortina de acero desde el antejardín hasta el fondo de la casona, luego arreglaremos la casa. No hay riesgos de que pase algún siniestro, según estudios de un patólogo”.


El ingeniero aseguró que era imposible excavar sin que la casona del Alfred Binet se viera afectada porque “es una estructura antigua que tienen una cimentación muy superficial. En resumen, la empresa respondió inmediatamente sucedió el caso por todas las afectaciones”, concluyó.


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