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  • Valentina Giraldo López

El legado tallado: la vida y arte de Jaime Hugo Álvarez


Como el personaje literario Geppetto, su Pinocho y sus obras de madera, este artista de la Comuna 9, Buenos Aires, Jaime Hugo Álvarez, ha dedicado toda su vida a transformar hábilmente troncos de madera en grandes esculturas realistas, dotándolos de vida, significado y una narrativa propia.


Es un artista escultor de madera residente en Loreto, un barrio de Buenos Aires. Quien a sus 66 años acumula una historia artística muy destacada, pero que ha estado en el anonimato. Sus obras abarcan desde coloridas representaciones de la fauna y flora silvestre de Santa Elena, hasta piezas clásicas y elaborados tributos a los silleteros de la región antioqueña.


Jaime Hugo cuenta con más de 200 herramientas en su taller, que van desde las más grandes, utilizadas para esculpir la forma y silueta inicial de la madera, hasta las más pequeñas, destinadas a la creación de detalles y texturas. Cada creación comienza con un boceto meticuloso y, con ambición, visualiza cómo sus esculturas toman vida.


Un talento casi anónimo que merece más visibilidad


“Desde muy pequeño me interesé por la madera. Empecé utilizando las herramientas de mi papá”, compartió el artista, mientras rememoraba sus inicios en el mundo de la carpintería, donde aprendió a cortar y ensamblar la madera. Con una formación en Bellas Artes, Jaime Hugo cultivó y perfeccionó el talento con el que nació. Además, se sumergió en el estudio de la anatomía, lo que ha enriquecido su capacidad para recrear figuras humanas con experticia.


Su hogar, que también opera como su taller, es un verdadero museo que alberga sus obras y documenta su trayectoria como artista. Desde las creaciones más diminutas, hasta las monumentales estructuras que le requieren alrededor de un año para cobrar vida, todas encuentran su espacio allí. A pesar de ello, el anhelo de Jaime Hugo es que estas muestras de arte sean expuestas y apreciadas por un público más extenso. Para él, es como poseer un tesoro oculto, y desearía obtener un mayor respaldo para compartir sus obras en lugares donde puedan ser admiradas y disfrutadas.


Hoy en día, también ejerce el oficio de carpintero. Aunque la fabricación de muebles y puertas no encienda su pasión, representa su fuente de sustento y el medio para financiar su verdadera vocación artística. Desafortunadamente, la escultura constante en madera a lo largo de su vida ha afectado la movilidad de sus manos. Por lo tanto, Jaime Hugo está planificando sus dos últimas creaciones como artista. Una de ellas consiste en una imponente silleta monumental, que simbolizará su testamento artístico, marcando el cierre de una existencia dedicada a infundir vida en la madera.

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